Isla Henderson, en medio del océano Pacífico, es el lugar con más basura en el mundo

Cuando un equipo de investigadores viajó a la isla Henderson, una pequeña isla deshabitada en mitad del océano Pacífico, sus integrantes se quedaron atónitos al encontrar unos 38 millones de trozos de basura que habían llegado hasta sus playas.

Casi toda la basura que encontraron en la isla Henderson estaba hecha de plástico. Había soldados de juguete, dominós, cepillos de dientes y cientos de cascos de todas las formas, tamaños y colores.

Los investigadores señalaron que esa densidad de basura es la mayor registrada en cualquier lugar del mundo, a pesar de lo remoto de la isla. El lugar se encuentra aproximadamente a medio camino entre Nueva Zelanda y Chile, y está reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Isla Henderson, en medio del oceáno Pacífico, entre Nueva Zelanda y Chile.
Isla Henderson, en medio del oceáno Pacífico, entre Nueva Zelanda y Chile.

La científica Jennifer Lavers, de la Universidad de Tasmania, era la autora principal del reporte, publicado el martes en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences”.

Una isla deshabitada en el Pacífico sur es el lugar con mayor densidad de basura en el mundo. El territorio de Henderson acumula 18 toneladas de desechos a lo largo de sus 37 kilómetros cuadrados, es decir, 671 restos de basura por metro cuadrado.

Cada día llegan otros 3,570 desperdicios flotando, a pesar de que el territorio está a 5,000 kilómetros de distancia de la masa continental más cercana, agrega el artículo.

La isla Henderson forma parte del archipiélago británico Pitcairn y allí se realizan estudios científicos cada cinco o diez años. Está ubicada cerca de llamado Giro del Pacífico sur, un torbellino gigante donde se acumulan desechos transportados por corrientes marinas provenientes de barcos o de América del Sur.

Los científicos calculan que hay unos 38 millones de pedazos de plástico en la isla Henderson, aunque la cantidad de basura podría ser incluso mayor.

El equipo científico sólo exploró hasta una profundidad de diez centímetros en la arena, en las zonas de acantilados el acceso era menor, y muchos pedazos de plástico eran demasiado pequeños para contarlos.