¿Sales de fiesta este sábado? Pues “cúratela” mañana con un clamato

¿A poco no se te antoja un clamato? Sobre todo en los momentos en los que necesitas “curarte” esa cruda endemoniada tras una noche de fiesta y juerga. Además, ¿sabías que el jugo de tomate es una bebida repleta de vitamina C, potasio, fósforo y magnesio; esto significa que es muy bueno para desinflamar y reponerte más rápido?

Por eso uno de los remedios infalibles contra la cruda son los clamatos, por ser el jugo de tomate uno de sus ingredientes principales.

El clamato nació por la inventiva de dos bartenders neoyorquinos en 1966, quienes tratando de preparar un coctel, mezclaron el jugo de tomate con caldo de almeja. Y tuvo éxito el invento.

La combinación se hizo popular no solo en el bar donde trabajaban, sino que muy pronto se convirtió en una marca comercial que hoy en día es altamente rentable sobre todo en Canadá y México, donde su consumo tiene un crecimiento comercial de 15 por ciento al año.

Pocas son las marcas que se pelean esta receta casera y muchas las preparaciones y recetas en las que se incluye. Una de las más solicitadas en los restaurantes y barras de esta ciudad son los “cielos rojos’, la combinación básica de clamato con cerveza que se sirve en tarro escarchado con sal (u otras combinaciones picantes) y hielo.

Cuando estás crudo, básicamente estás deshidratado. Y muy pocas veces tu cuerpo te pide comida, por eso se te antojan tanto los calditos y sopas.

El cuerpo pide líquidos y Io que sucede con el clamato, en especial los preparados con salsas o los que acompañamos de guarniciones, es que tienen elementos extra que te hacen retornar energía y, sobre todo, aliviar esos horribles síntomas de pesadez que te hace padecer la cruda, esa deshidratación.

Combatir el calor, abrir el apetito, reconfortar un cuerpo “maltratado” por el exceso y, como se dice coloquialmente “curártéla”, son algunas de los beneficios que los clamatos bien preparados. La cerveza idealmente debe ser clara cuando la combinas con un clamato natural, para que los sabores no choquen o se hagan muy intensos.