Las 10 señales de que te equivocaste de carrera

Elegir una carrera universitaria es una de las decisiones más importantes en la vida de todo estudiante, si crees que te equivocaste, sigue leyendo

Desear un cambio de rumbo profesional es bastante común. El 48 por ciento de los trabajadores en Estados Unidos dicen estar listos para ello, de acuerdo con una encuesta de la firma consultora Lee Hecht Harrison, y otro 13% dice estar casi listo. Aquí, en Estados Unidos y en China, nos equivocamos de carrera.

En Reino Unido, el 47% de los profesionales dijeron sentirse de la misma manera, según un informe de la London School of Economics and Finance. Y, claro, México no es la excepción. Según una estadística revelada por la Universidad Autónoma del Estado de México, 8 de cada 100 estudiantes desertan en el segundo o tercer semestre de la licenciatura por una mala elección. No pasa nada, nunca es tarde para cambiar.

Estas son señales claras de que debes cambiar de carrera ¡ya!:

  • Te interesan muchas carreras, menos la tuya. No sientes gran interés ni satisfacción en relación a tu carrera, en cambio, te despiertan gran interés otras asignaturas.
  • Malas calificaciones. A todos les va bien o medianamente bien pero tus calificaciones siguen empeorando, tal vez sea momento de analizar la razón.
  • Te cuesta procesar los nuevos conceptos. Siempre te cuesta mucho captar los nuevos conceptos.
  • No ves claro. Te resulta imposible imaginarte toda tu vida ejerciendo la profesión estudiada. El futuro parece incierto.
  • Te sientes fuera de lugar. Esa es una clara señal de que equivocaste tu elección.
  • Todos te miran.  Quienes te conocen bien saben que esa profesión no es lo tuyo, y no temen insinuarlo o decírtelo directamente en cada oportunidad.
  • No das un extra. Cuando terminan las clases prefieres hacer cualquier cosa antes que investigar o platicar sobre temas de tu carrera.
  • Falta de entusiasmo. Cuando el profesor anuncia un nuevo tema, a ti no se te despierta el más mínimo interés.
  • Al cuerpo lo que pida. Quizá has tenido ataques de pánico o ansiedad, tienes síntomas de depresión o te enfermas frecuentemente y faltas a clases.
  • Buscas trabajo rogándole a Dios no encontrar. Tienes mala actitud en las entrevistas y cada vez que te ofrecen algo encuentras “razones” para no aceptarlo.