Que los hombres con barba son más infieles, asegura un estudio

Sí, son súper atractivos pero también súper infieles. Está comprobado que hasta un 47 por ciento de los hombres con vello facial son infieles

La percepción de la masculinidad de un hombre aumenta según el tipo de vello facial que tenga. Hombres con barba, sí a todo. Atractivos, enigmáticos e ¡infieles! Está comprobado que hasta un 47 por ciento de los hombres con vello facial son infieles, no solo eso, también son más propensos a pelear con su pareja.

Después de examinar a casi 2 mil hombres, la red social Eva concluyó que los hombres con vello facial tienden a ser más infieles, mentirosos y presentan más signos violentos, en contraste con sus pares sin barba.

Pueden ser encantadores pero tenían que tener. El 40 por ciento de los barbones admitieron haber robado en el pasado; en comparación con el 17 por ciento de los que tienen un rostro sin vello facial.

El instinto nos indica que los hombres con barba son capaces de reproducirse y proteger a su familia, algo así como el macho alfa pelo en pecho lomo plateado… barba de leñador. Un estudio publicado en la revista científica Evolution and Human Behavior, un hombre con barba no te conviene (no a la larga).

El 45 por ciento de los barbones afirmaron haber estado involucrados en pleitos. Además, un 40 por ciento de los hombres con barba admitió haber roto cosas, en un arranque de enojo. No hay duda, no todo es color de rosa.

La encuesta británica señala que el 65 por ciento de las mujeres que participaron, sienten atracción por este tipo de hombres, pero manifestaron miedo a entablar una relación seria. Lucen sensuales pero imponentes. Y el sexto sentido nunca falla.

Sin duda, lo que nos atrae a todas las mujeres cuando vemos a un barbón es la actitud y seguridad que proyecta. Pero, claro, no cualquier hombre y no cualquier barba.

El 44 por ciento de las mujeres encuestadas dijo que lo que menos les gusta de las barbas es que son antihigiénicas, y un 39 por ciento detesta que a los hombres se les queden trozos de comida en la barba. ¡Qué asco!