Gabriel, tu primera experiencia con un muñeco sexual, ¿te atreves?

Las muñecas sexuales son una alternativa para el placer pero ¿sabías que también existen muñecos sexuales? Aunque no son nuevos, ganan cada días más popularidad

Gabriel luce tan real que resulta aterrador. La empresa estadounidense Synthetics ya está promocionando un nuevo juguetito que seguro será el objeto del deseo de más de una. La marca ofrece un amplio catálogo de figuras masculinas y femeninas, que además son personalizables. Sí, es un poco creepy.

Gabriel tiene un lindo rostro con ojos claros y un pene circuncidado de casi 28 centímetros (¿qué?). Este humanoide de látex para fines sexuales, tiene un precio es de 5 mil 900 dólares (poco más de 108 mil pesos). También llaman la atención su bien formado trasero y que es capaz de adoptar varias posiciones, ya que sus rodillas pueden doblarse, como si se tratara de un ser humano.

Gabriel es personalizable.
Gabriel es personalizable.

Gabriel es solo una muestra de lo que la marca puede hacer para cumplir tus más oscuras fantasías. Por lo visto, podrás elegir el tipo de chico que más te guste: con cabello, sin cabello, piercings, abbs de ensueño, con gafas, y como lo harías con un muñeco Ken, elegirás ropa y accesorios.

La única advertencia es que lo trates como a un hombre de verdad, por lo que no debes pellizcarlo ni jalarlo demasiado. No es broma, está en el manual de usuario.

La producción de muñecos sexuales para mujeres es relativamente nueva. Hace apenas dos años que se hablar abiertamente de dicho mercado, sin embargo, hay ya muchas féminas afirmando haber llegado al orgasmo en un dos por tres.

La británica experta en sexología Karley Sciortino, de 31 años, tuvo sexo con Gabriel. La joven contó detalles de la experiencia: “El pene es increíblemente real”. Recomienda ampliamente la experiencia: “Con un muñeco se puede aprender a hacer que el sexo funcione: probar velocidades y ángulos. Puede ayudarte a entender tu cuerpo y eso es algo que da poder a una mujer”.

Como podrás intuirlo, el sexo con un muñeco no se compara con una experiencia realmente humana, pero según Karley “en términos de una nueva experiencia sexual, vale la pena”. ¿Te atreves?