Tu hijo no quiere llamar la atención, podría ser depresión infantil

Hay signos que pueden indicar que tu hijo tiene un problema que debe ser atendido

Irritabilidad, tristeza, llanto e impacto en su desempeño ya sea en la escuela, con amigos y su familia, son algunos síntomas que presentan los niños que tienen depresión infantil.
Ese padecimiento tiene una prevalencia de dos a cinco por ciento y puede presentarse en pequeños desde los tres años de edad hasta la adolescencia y la adultez.

Por eso es muy importante no pensar que sólo quieren llamar la atención: ¡son focos de alerta! Es una manera de pedir ayuda y de requerir la atención de los padres.

¿Cuáles son los signos de la depresión?

La sintomatología en un menor con depresión es practicarse cortadas en el cuerpo, no jugar ni reír, cambios en el apetito y en el estado de ánimo, en algunos casos ideas de minusvalía y sentirse menos que los demás, inútiles o culpables por algo, así como tener constantes peleas en la escuela.

También pueden expresar deseos de morir con frases como “ya no quiero estar aquí”, “para qué vivo aquí” o incluso, tener algún intento suicida.

Lo más importante para prevenir este padecimiento es tener una buena comunicación entre padres e hijos y mantenerlos en observación constante.

Para prevenir cualquier reacción que afecte al propio niño, se deben tratar las causas a fondo, que pueden ser desde que los padres también están en depresión, violencia en casa, aunque ésta no siempre signifique golpes sino menospreciar al hijo.

Otro factor de riesgo es la violencia de pareja, donde hay golpes, insultos, humillaciones que afectan el estado de ánimo del pequeño, por eso es importante el respeto entre los padres.

También, afecta el acoso escolar, donde el niño tiene problemas para establecer amistades o ya es víctima de otros menores.

Hablar mucho tiempo por teléfono celular o jugar con dispositivos impide la convivencia con los padres, y eso podría impedir que perciban cambios de ánimo o de conducta.

Si detectas algún síntoma, acude con un psicólogo o especialista en le tema, quienes seguramente le darán el tratamiento o terapia que le permita reintegrarse a su vida habitual.