Comer sin prisa, la clave para perder peso

No se trata de comer menos sino de comer mejor. Al comer sin prisa se da un menor consumo calórico y un aumento de la saciedad.

Importante. No se trata de comer más sino de comer mejor. Según la Universidad Cristiana de Texas, comer despacio es una forma sencilla de aportar salud al organismo y eliminar el estrés de una parte tan importante de la rutina diaria. Y sí, la clave para perder peso.

Cuando se sigue esta indicación, se consume, además, mayor cantidad de agua, así que al mismo tiempo estarás aumentando tu energía y reduciendo el riesgo de sufrir un ataque al corazón. Mente sana en cuerpo sano (y viceversa).

Al hacerlo sin prisa se dedica más tiempo para agradar al paladar y al olfato; aumenta la sensación de saciedad y hay menos molestias digestivas. En pocas palabras, comes pero solo lo que tu cuerpo necesita.

Por si fuera poco, comer lento permite disfrutar el gusto, la textura, el aroma y color de los alimentos. Te vuelves una experta de la degustación.

El estudio, realizado con personas con peso regular y con sobrepeso, apunta cinco beneficios para nuestra salud de comer con sin prisa:

  1. Menor consumo calórico (¡Por fin!). Las señales químicas que el estómago envía al cerebro para informarle de que se ha consumido la cantidad suficiente de alimentos suponen un intervalo de tiempo a tener en cuenta para aminorar el ritmo al que se come.
  2. Aumento de la saciedad. Tras finalizar aquellas comidas que se realizan a un ritmo más pausado, la sensación de hambre es menor.
  3. Menos molestias digestivas. Olvídate del hipo y de los vergonzosos gases.
  4. Más placer. Más tiempo para comer se traduce en más tiempo para agradar a los sentidos. La comida será tu tiempo fuera.
  5. Mejor hidratación. Inevitablemente consumirás más agua. El mayor consumo de agua al comer despacio probablemente produce la distensión del estómago y contribuye a un menor consumo de alimentos. Por donde lo veas, cuerpo nuevo.