¿Le cambiaste el nombre a tu pareja? Ya tienes pretexto

Accesibilidad, esa es la razón. Nada tiene que ver con el deseo sexual, ni con la cantidad de amor,

¿Le cambiaste el nombre a tu pareja? Sí, metiste la pata (y hasta el fondo). Pero la ciencia te ayuda. Respira profundo, es más común de lo que parece. Sigue leyendo, aquí está tu pretexto.

Primero, discúlpate porque ¡no, no hiciste gracia! Los investigadores dan fe de que las personas que tienden a confundir los nombres siguen los mismos patrones y que, además, los nombres incorrectos no son fruto del azar.

La ciencia te respalda. De acuerdo al estudio publicado en Memory & Cognition, tendemos a llamar a ese alguien como a otra persona que pertenece al mismo grupo social. Eso, o porque el nombre es similar al de otra persona. Un juego de palabras (muy peligroso, por cierto).

Tras entrevistar a más de mil 700 personas que habían sido víctimas de este lapsus brutus, en todos los casos se había producido con personas de su entorno.

“Si hemos pasado el día con un compañero de trabajo o un amigo o si, por otro motivo, hay una persona presente en nuestro pensamiento y en nuestras preocupaciones, la mente guarda su nombre e inconscientemente sale en el momento más inoportuno”, dice la sexóloga Nayara Malnero.
Una madre que llama a su hijo por el nombre de otro hijo o un amigo que llama a otro por el nombre de alguien de su misma condición, eso es un error. Una novia que llama a su pareja por el nombre de su ex, eso es un horror.
En un sondeo realizado, el 21 por ciento confesó su despiste durante la práctica sexual, y efectivamente, la mayoría eran mujeres. Ahí sí, ni la ciencia te respalda.
Hay pequeños lapsus brutus que pueden salir muy caros. Eso provoca algunas peles y disgustos y aunque no debería suceder todo tiene una explicación.

La próxima vez que el subconsciente haga de las suyas, ya tienes pretexto.