Messi regresa a Rosario, Argentina, para casarse con Antonella Roccuzzo

En la ciudad de Rosario, al norte de Buenos Aires, Argentina, todos se preparan para la boda del año que se celebrará el próximo día 30 de junio: el enlace de Lionel Messi con Antonella Roccuzzo, que si bien acapara la atención de todos, se caracterizan por no hacer gala de presunciones. De hecho será un festejo bastante discreto.

De hecho querían algo más normal, una obsesión de esta familia siempre preocupada por no aparentar. Lionel Messi, que hoy cumple 30 años, y Antonella Roccuzzo, su novia de toda la vida, no se casarán en alguno de los hoteles más elegantes de la ciudad, que están en el norte, a la ribera del río Paraná.

Aparentemente, Jorge Messi, el padre, también los descartó por una cuestión de costes. Se irán al hotel del casino, un lugar popular de las afueras.

“Ellos son muy sencillos y quieren un casamiento íntimo, discreto, no quieren interrumpir la vida de la ciudad”, explicó la alcaldesa Mónica Fein, entusiasmada con la imagen positiva que dará la boda de una urbe que ha sufrido mucho el embate narco durante los últimos años.

“Esta boda es una caricia para la ciudad, queremos mucho a Leo Messi, que elija Rosario para casarse nos llena de orgullo. Sus raíces están acá aunque viva fuera. Acá se conoció con Antonella. Esto tiene una connotación muy fuerte, la ciudad está convulsionada”, explica. Ella espera que esta boda ofrezca la imagen más positiva de la ciudad del Che Guevara, Roberto Fontanarrosa y Fito Páez.

Y todo en esta boda sería bastante normal, si no fuera por la lista de invitados. En ese ambiente tan popular, con comida tradicional argentina preparada por cocineros de Rosario y hasta con un fotógrafo oficial local, sin pretensiones, aparecerán algunas de las personas más ricas y famosas de la tierra, como Shakira y Piqué, Neymar, Luis Suárez, Xavi Hernandez o Cesc Fàbregas, cuya pareja, Daniella Seeman, es íntima amiga de Roccuzzo. También habrá compañeros de selección como el Kun Agüero, Ezequiel Lavezzi y Ángel di María.

Messi nunca ha querido dejar de ser ese chico de barrio que se casa con una amiga de la infancia –se conocieron a los nueve años– hija del dueño de una cadena de supermercados. Nunca quiere destacar fuera del campo. Leo ni siquiera es, como Maradona, un hombre surgido de la miseria, no tiene ese relato.

Diego es una máquina de escándalos y titulares. Leo se empeña en no destacar en nada que no tenga que ver con el balón. Ni siquiera el día de su boda.