Luis Miguel, entre el escándalo y la cárcel. El Potrillo va por la vía penal

Tras la ausencia de respuesta por parte de los representantes legales de "El Sol", Alejandro Fernández va contra LuisMi por la vía penal.

La denuncia de hechos es el siguiente capítulo en la novela entre Luis Miguel y Alejandro Fernández, El Potrillo. Además de la devolución de casi 7 millones de dólares que el equipo de El Potrillo entregó a El Sol como adelanto por aquel sonado tour que ambos artistas harían de Abril a Noviembre de 2016, Alejandro pide que LuisMi pague el daño ocasionado.

Esta nueva denuncia, ahora penal, a diferencia de una civil o mercantil, podría llevar a Luis Miguel directo a la cárcel. En esta instancia, el interés principal de Fernández está más allá de la reparación económica o el incumplimiento de contrato.

Rodrigo Lazo, el abogado de Alejandro Fernández, afirmó “Estamos en diligencias especiales con el tema de investigación sigilosa”. “El delito existe en la medida en que lo podamos probar. Consideramos que el señor Luis Miguel tuvo ciertas conductas delictivas y estamos acreditándole todos los datos a la carpeta que le llevamos al juez… Son sólo hechos presumibles”, declaró Lazo.

A pesar de los esfuerzos económicos y laborales realizados por Fernández y su equipo de trabajo para realizar la gira, “no se llegó a ningún acuerdo”, indica Star Productions, empresa que representa a Alejandro Fernández. En la carpeta de investigación del caso, queda asentado que Luis Miguel (y su equipo) han sido buscados para la entrega de citatorios con el objetivo de iniciar la comparecencia. No ha habido respuesta.

Luis Miguel Gallego Basteri, El Sol, ya no es lo que un día fue, esa es la opinión que se generaliza en los medios de comunicación alrededor del mundo cuando se habla del cantante, que tiene más de 11 años sin lograr un éxito musical. Además, tiene deudas con medio mundo. La que, por ahora, suma cerca de 7 millones de dólares con Alejandro Fernández, la de 3.6 millones de dólares con Warner Music y una más de su ex mánager William Brockhaus, de un millón y medio, que ya le ha costado el embargo de su Rolls Royce negro.

¿A dónde vamos a parar? diría Marco Antonio Solís. Esta historia continuará.